Yahya Yahya,presidente de la comisión de amistad hispano-marroquí
La historia de Melilla ha estado salpicada durante décadas por polémicas recurrentes a cargo de marroquíes nacidos en la ciudad y que, carentes del más mínimo pudor se han dedicado, primero a aprovecharse de su nacionalidad de origen, la marroquí y en segundo lugar de la de adopción, en este caso la española, con finalidades inconfesables la mayor parte de las veces. Muchos preguntarán por las razones de esta dualidad, dialéctica o disonancia en torno a una actitud básica en el ser humano, la de sentirse miembro de una u otra comunidad, región, país, cultura, hábitat. La elección es libre y no debería estar sometida a más imponderables que los propios de la meditación consistente. El razonamiento más evidente para entender esta postura es claro. Si el padre de uno es marroquí, el vástago se considerará de la misma nacionalidad. Si es musulmán, de la misma religión porque en ella se habrá socializado. Si es antiespañol será por haberlo aprendido en algún sitio, en su casa por ejemplo o en la escuela, lo que sería aún más grave. Por último, si es medio lelo podrá deberse al escaso esfuerzo realizado para obtener una buena formación y si es un aprovechado, vamos, un listillo, será porque en su cultura esta actitud está bien valorada y se interioriza desde edades tempranas. En Marruecos es moneda corriente. En España no debería serlo pero algunos marroquíes aquí nacidos la practican de forma recurrente. Es el caso del señor Yahya, el mismo que ignora que Melilla no tiene jueces ni jurisdicción, su estulticia le delata, cuando afirma que no los reconoce. El mismo que afirma sin empacho que no reconoce la jurisdicción española en las dos ciudades, jurisdicción que no tiene por qué estar anclada en un territorio determinado pues podría ser juzgado desde Madrid aunque residiera en otro Estado, dependerá del delito. Además de lelo es algo listillo este Yahya Yahya al justificar su actitud haciéndose portavoz de todos los marroquíes al reconocer que su causa es la de todos ellos. Sin duda un gesto populista que le honra, al menos en un país con una de los estamentos políticos más corrompidos del mundo, desde el ujier del Parlamento hasta el propio monarca, el mismo que no tiene empacho en insultar a España cuando le viene en gana. Parece claro que el señor Yahya quiere ganarse el cariño de la monarquía. Pero además de lelo y listillo es algo desvergonzado al pretender urdir una trama de los servicios secretos españoles, algo que por cierto no es nuevo, ya lo hicieron otros antes que él. Finalmente, también intenta legitimar su posición política con un pretendido apoyo de una Cámara de representación, no popular, sino corporativa, como es la segunda Cámara marroquí, mal llamada Senado desde España, pero con una función y un grado de representatividad diferente de la Cámara española, algo que parecían desconocer los bodoques que se sientan en el Senado español a la hora de crear un grupo de amistad hispano-marroquí. A nadie se le pasó por la cabeza que esa cámara marroquí no representa a la ciudadanía, bueno, la otra tampoco, pero al menos surge de un proceso electoral, aunque sea manipulado desde el Majzen. Finalmente, el ínclito Yahya, en su esfuerzo por agradar a la monarquía marroquí también habla de un supuesto juicio político contra su persona al posicionarse contra Melilla y Ceuta. Francamente, los juicios del señor Yahya y del resto de marroquíes sobre las dos ciudades le trae al pairo a cualquier español, algo que se desconoce en el reino alauita. Pero bueno, las frases grandilocuentes también sirven para un lavado de imagen, insisto, ante el rey, el único que podría instituirle en el cargo de wali, pacha o gobernador, como intentaran otros en años anteriores. El perfil del señor Yahya no es por tanto nuevo en Melilla. Lo mejor de todo, que muestra su verdadero carácter ante la ciudadanía, española y marroquí o sea, lelo y listillo. Él sabrá lo que hace. Pero no todo está perdido, al igual que en las manifestaciones antiespañolas de la frontera. Por lo menos utiliza el castellano para expresarse. Gracias señor Yahya por defender el castellano en Marruecos.
Extraído de:Melilla Hoy
Nota personal:En mi viaje a Melilla oí hablar por primera vez de este “caballero” y pasé por su casa,en pleno barrio cristiano,en una zona de urbanizaciones de lujo, era un gran adosado que deberia tener 500 metros cuadrados repartidos en varios pisos y 2 patios exteriores.Todo un revolucionario al servicio del pueblo de Marruecos e inexplicablemente también de su monarca.
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